miércoles, 8 de mayo de 2013

Para visibilizar el aborto

Orgullosxs, compartimos la nota de Mariana Carbajal en el diario Página 12, en el marco del pre estreno del documental en el "Festival Mujeres en foco".


El film Yo aborto. Tú abortas. Todxs callamos, de Carolina Reynoso, fue preestrenado ayer. Siete mujeres, entre ellas la ex diputada Cecilia Merchán y la misma directora del film, relatan su propia experiencia sobre la interrupción de un embarazo.
Por Mariana Carbajal. Página 12.

“Yo aborto. Tú abortas. Todxs callamos.” La frase interpela e incomoda a la vez. Y es el título de un documental, que se preestrenó ayer, en el marco del 4º Festival Internacional de Cine por la Equidad de Género Mujeres en Foco. Y que aborda un tema que puede incomodar (a muchos). En el film, siete mujeres, de distintos sectores sociales, incluida la directora Carolina Reynoso y la ex diputada nacional Cecilia Merchán, rompen el silencio sobre sus propias experiencias en relación con el aborto clandestino, y sus palabras ayudan a derribar mitos y a reflexionar sobre una práctica –frecuente más de lo que se presume– que está penalizada en el país. En una entrevista de Página/12, Reynoso contó las motivaciones que la llevaron a realizar el documental y se mete también con la hipocresía que rodea la problemática del aborto y con la ausencia de debate legislativo en relación con la despenalización. “Son necesarias más intervenciones simbólicas como esta película para lograr una revolución cultural a tal punto que la legalización del aborto sea una problemática que no pueda de ningún modo soslayarse en la agenda política”, opinó.

Una fotógrafa de nacionalidad boliviana que vive en Buenos Aires, una psicóloga social, una psicóloga, una murguera y ama de casa y una referente mapuche son las otras protagonistas de este documental. Ellas, junto a la ex diputada y a la directora, dan la cara, cuentan y opinan sobre el aborto. Y desarman mitos.

Reynoso está emocionada por la proyección. Es su ópera prima. La película es su forma de militancia por la despenalización del aborto. “Después de que me hice un aborto pasé por un largo silencio. Un día, en una charla casual, una chica que no conocía mucho me contó con mucha naturalidad que ella se había realizado un aborto. Para mí fue revelador. Yo creía que era la única mujer en el mundo que se había hecho uno. A partir de ahí empecé a vislumbrar que éramos un montón las mujeres que interrumpimos un embarazo y que no sólo podíamos contarlo, sino que debíamos contarlo, para que otras mujeres no sean silenciadas, invisibilizadas y criminalizadas como lo habíamos sido nosotras”, dice Reynoso. Ayer se preestrenó en el Espacio Cultural Biblioteca del Congreso de la Nación (Alsina 1835), una de las dos sedes del Festival Mujeres en Foco, que se extiende hasta el sábado. La otra sede es la Alianza Francesa, en Avenida Córdoba 936.

Unos años después, Reynoso inició sus estudios de cine, y ante la posibilidad de hacer un trabajo práctico documental, inmediatamente pensó “en el derecho al aborto” como tema. “Me di cuenta de que no había una película profesional sobre la necesidad de legalizar el aborto en la Argentina y aun más cuando comencé a conocer el gran trabajo que hacían y hacen los movimientos de mujeres en nuestro papís y que estaba invisibilizado. De ese modo y luego de mucho trabajo e investigación, presentamos el proyecto al subsidio de guión que da el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales y nos lo otorgaron, y un año después lo presentamos a subsidio para la producción y también lo ganamos. Esto, además de posibilitarnos hacer la película que realmente queríamos hacer, también nos da la posibilidad de estrenarla en los espacios Incaa de todo el país”, contó Reynoso.

–¿Qué piensa de la situación del aborto en la Argentina?

–Pienso que las organizaciones de mujeres han logrado que haya más acceso a abortos seguros por medio de su militancia y de la mano del aborto medicamentoso. Distintas organizaciones, Lesbianas y Feministas o Socorro Rosa de La Revuelta, entre muchas otras, brindan información científica sobre cómo hacerse un aborto con pastillas de manera segura, evitando muchas muertes de mujeres. Pero este gran trabajo poniendo el cuerpo choca con la indiferencia del Estado. Aún no hay voluntad política para discutir este tema en el Congreso.

–¿Le costó ubicar mujeres que quieran hablar en primera persona y ante una cámara?

–Los testimonios que estructuran la película son de mujeres muy diferentes entre sí, por lo cual algunas voces me costaron más que otras, especialmente las mujeres de contextos populares. De todos modos, el gran trabajo de las organizaciones feministas acompañando a mujeres con información y acceso en su decisión de abortar genera redes que facilitaron nuestro trabajo, pasándonos contactos o espacios donde buscar. También nos dimos cuenta de que muchas mujeres querían contar su historia, que no querían callar más y que querían luchar por el derecho de decidir sobre nuestros cuerpos y por el derecho a acceder a una práctica médica de manera segura y gratuita.

–¿Por qué cree que se demora el debate por la despenalización del aborto en el país?

–La demora tiene que ver con la falta de voluntad política, que tiene que ver con la ideología patriarcal que estructura el poder político y judicial y con la sociedad en general. Esto no permite ver la problemática del aborto como una cuestión de derechos humanos y de respeto a la vida y a la salud de unas 500 mil mujeres al año que decidimos abortar en Argentina. A su vez, no hay que olvidar que cuando hablamos de abortar hablamos de autodeterminación del cuerpo de las mujeres, de cierta autonomía que la sociedad en general, pero especialmente el poder político, no está dispuesto a ceder fácilmente. Por otro lado, creo que influye la gran cuota de poder que sigue teniendo la religión en nuestro país. Por último, y fuertemente enlazado con lo anterior, aún hay una gran desinformación sobre lo que pedimos las organizaciones de mujeres y sobre los proyectos de ley presentados.

Ir a la nota en Página 12

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